Proceso de Cultivo
Acerca del Kiwi
Los kiwis crecen en las ramas de los arbustos de kiwi, de forma comparable a las uvas en las parras. Pero solo crecen si las condiciones son las adecuadas: un suelo fértil, húmedo y ligeramente ácido, y un clima soleado y sin demasiado viento. Un huerto para el cultivo del kiwi no se puede emplazar en cualquier lugar. Se requieren conocimientos y experiencia, y el entorno debe ser favorable, por eso nuestros kiwis son especiales.

Características edafoclimáticas favorables del sudeste bonaerense para la producción de cantidad y calidad de KIWI
El sudeste bonaerense se caracteriza por presentar un clima favorable para la producción de kiwi ya que reúne los requerimientos de temperatura y humedad entre otros factores para el crecimiento y desarrollo que las plantas.

Presenta un período libre de heladas de aproximadamente 6 meses con temperaturas durante el verano que muy poca veces superan los 27-28 ºC durante el día y con noches frescas que rondan entre los 10-14 ºC. Durante el invierno las temperaturas son lo suficientemente bajas para permitir la acumulación de horas de frio suficientes para que las plantas induzcan al proceso de floración y fructificación. Si bien durante el mes de septiembre que es cuando comienza la brotación del cultivo, hay riesgo de heladas especialmente en las partes bajas del terreno, existen hoy sistemas anti heladas accesibles que permiten atenuar efectos adversos para la plantación. A su vez, en las partes más altas del terreno y más descampadas, los fuertes vientos ocasionales pueden producir daños al cultivo por lo que es conveniente la colocación de cortinas forestales (ej. Casuarinas) y/o telas rompeviento.

Los días con menores temperaturas que ocurren hacia fines de verano y principios de otoño, contribuyen además de algunas pautas de manejo, a la obtención de frutos de muy buena calidad organolépticas que colocan al Kiwi Argentino entre unos de los mejores del mundo.

Las precipitaciones medias anuales rondan los 900 mm y si bien la mayor cantidad de la misma no ocurre en verano, que es la etapa con mayor demanda hídrica por parte del cultivo, con riegos complementarios se resuelve la situación ya que la zona presenta napas freáticas a distintas profundidades con abundantes cantidades de agua (hasta caudales mayores a 120 m3 /hora) y de aceptable calidad para el riego (pH ligeramente alcalino y contenido de sales menores a 0.75 gramos por litro).

Son escasas las plagas y enfermedades que atacan a este cultivo siendo una bacteriosis, la PSA la más importante de todas, la cual no se ha detectado en lotes de producción en la zona. También podemos encontrar ciertos lepidópteros (gusanos de frutos) que pueden ser controlados con producto de origen orgánicos y algunos hongos de suelo cuando no se utilizan prácticas adecuadas de manejo del suelo como labores en profundidad previas a la plantación y manejo incorrecto del riego.

Los suelos de la zona con distintos tipos de pendientes, en su gran mayoría, son aptos para la producción de este cultivo, ya que son profundos, bien drenados y de textura franca en superficie lo que favorece al crecimiento del sistema radicular. Presentan altos contenidos de materia orgánica (5 a 7%) en superficie lo que le confieren, con manejos adecuados, una importante provisión de nutrientes al cultivo, retención de humedad y aireación. Presentan un pH ligeramente ácido y una alta capacidad de intercambio catiónico (CIC superior a 20 meq/100 g de suelo) con un porcentaje de saturación de bases superior al 85% de los sitios de intercambio lo que permite una mayor disponibilidad de nutrientes.

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